La pandemia la pagan los trabajadores

Ago 10, 2020 | Opinión

Una de las cosas de las que mas se ha hablado en los últimos meses es de lo que se dice es necesario realizar para beneficiar a la sociedad en esta época de crisis, como por ejemplo las famosas “reactivaciones” económicas alrededor del mundo o las reiteradas demandas de gobernantes, diputados, empresarios, “filántropos”, etc. por las cuales se imploran sacrificios necesarios a los trabajadores. Y eso sería digno de películas en las cuales todos con un “poquito” de suerte y ayuda de algunos buenos ricachones y las patadas de algunos pobres diablos de los que les rodean se logra superar aquellas adversidades o como se ha puesto de moda, mediante la cooperación “social”.

Pero, volteando quizá a la vuelta de la primera página o de los canales en que se vitorean esos logros individualistas, nos toparemos con noticias y noticias en las cuales se relatan despidos, carencias, dificultades para simplemente llegar al día de mañana, penurias para mantener el trabajo; y es necesario hacer una pausa en aquello que no se exhibe ni tan claro ni todos los días.

La responsabilidad cae sobre los trabajadores

Al proletariado se le exige un sacrifico “adicional” por la empresa en la que labora con tal de no perder su empleo, pues se dice que hoy el empleo “esta” muy escaso”. Pero no se dice que, desde antes de la pandemia y la contingencia, ya teníamos empleos precarios, con nulas o reducidas prestaciones sociales, salarios congelados en el tiempo pese a que año con año los cacareados aumentos salariales eran vitoreados por los líderes sindicales charros y también, pese a que año con año el aumento en el costo de la vida deja muy atrás aquellas tan aplaudidas limosnas.

Se pide que los trabajadores y demás personas permanezcan en casa tanto tiempo como sea posible, aunque se trate de despedidas ante la pandemia, que perciben salarios reducidos, que llevan semanas sin poder ingresar a sus bolsillos moneda alguna, o aquellas que sencillamente tienen los días contados para resguardarse, mientras que los patrones, empresarios y demás, siguen exigiendo a los trabajadores el salir de sus casas con tal de mantener el salario raquítico que de por si percibían o sencillamente, les piden “entendimiento” y ayuda para mantenerse como los explotadores que son.

Les conminan a que exijan al gobierno el retorno a sus actividades para seguir pagando con esos cacahuates de que tanto alardean los carteles de empresarios y se quejan de la reducción de sus ganancias alegando que ya no pueden mantener los miserables salarios y se ven en la forzosa necesidad de pagar menos, aunque este cubra su jornada completa por el “bien” de la empresa.

Los patrones se lavan las manos

Asimismo, se obliga a los trabajadores al uso de mascarillas o cubrebocas, quesaniticen continuamente su medio, que se resguarden, que no hablen a fin de no propagar el SARS-CoV-2 y se le criminaliza cuando no lo realizan; pero no se dice nada de que el patrón cumpla obligaciones mínimas para “ayudar” a reducir los casos de SARS-CoV-2. Es decir, la muerte de los trabajadores seria culpa suya por no protegerse bien ni “luchar” en la nueva normalidad. Y esto es notable con el Décimo Segundo Aviso por el que se dan a conocer modificaciones a los Lineamientos para la Ejecución del Plan Gradual hacia la Nueva Normalidad, en el cual, en esencia se les libera de realizar exámenes para detectar casos entre sus trabajadores, cosa a que estaban obligados los patrones según el Sexto Acuerdo.

Sexto Acuerdo, al servicio del patrón:

  1. Establece la obligación de realizar pruebas al 5 % de una plantilla de 30 personas, sin embargo, la modificación ahora establece la realización de pruebas a al 3 % de cada 100, lo que significa que gran cantidad de negocios se verán librados de realizar pruebas y que las empresas mayores tendrán las manos libres para aplicar 15 pruebas a su plantilla de 500 trabajadores, por poner un ejemplo, lo cual es una burla.
  1. Se elimino la obligación de realizar pruebas semanales a los trabajadores que no puedan mantener la sana distancia de 1.5 m, es decir, se dio carta abierta a que las tan exigidas medidas de seguridad sean ignoradas por todos los patrones, así como a la obligatoria cada 2 semanas para los trabajadores que logren guardar la sana distancia.
  1. Se disminuye la cantidad de personas por las que se entiende prueba grupal, es decir, ahora podremos tener 4 pruebas grupales por cada 60 personas y no 3, en cuestión de números a veces nos podemos topar con la magia de los cuenta-relatos.

Flexibilidad para los empresarios

En ultima instancia las medidas de seguridad y sanidad gubernamentales se han ido flexibilizando en beneficio de los patrones, de la apertura de su “economía”, de aquella que nos mantiene esclavos de sus intereses y necesidades, junto con aquel orden jurídico que nos condena a una vida de ansiedades ante la “escasez” de empleos que ellos mismos propician con su codicia y avaricia, la ansiedad de ir a laborar diario al trabajo pensando en que la culpa de enfermarse será nuestra por no tener suficiente para comprar la mascarilla más efectiva que existe.

Para mayor detalle cabe resaltar que, mientras a los empresarios se les han concedió facilidades administrativas para realizar proyectos de desarrollo en Reforma y Azcapotzalco, los trabajadores siguen sufriendo la reducción de sus salarios efectivos, se les sigue despidiendo sin las aplaudidas “prestaciones de ley” que mínimamente tienen o se les sigue solicitando su “entendimiento” ante el recrudecimiento de las dificultades para seguir subsistiendo.

En última instancia aquellos conciliadores que ruegan por tener toda la paciencia del mundo para los patrones son parte del orden burgués y por tanto cómplices de la opresión de los trabajadores.

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