¿Quiénes son los que mueren de coronavirus en México?

Jun 28, 2020 | Opinión

Hace unos días murió Alberto Castorela, él era un obrero polifuncional, operador de equipo, garrotero, sellador y desempeñaba otras funciones más en Terminal de Cargas Especializadas, del Puerto de Veracruz. El mismo día murió Jorge Hernández, él era ingeniero de la planta núcleo eléctrica de Laguna Verde, de la paraestatal CFE, ubicada cerca del puerto de Veracruz, estaba a punto de jubilarse, como le descontaban cinco años de cotizaciones, peleó para defender sus derechos laborales adquiridos y ganó; en represalia la empresa lo asignó al área con mayor número de contagios en la planta.

Los dos trabajadores estaban sindicalizados, en los dos centros de trabajo había representación sindical que podía evitar la sobre explotación y las injusticias que los mantuvieron laborando expuestos al contagio. Pero los dirigentes sindicales no hicieron nada ante las acciones abusivas de la patronal.

Ambos trabajadores fueron víctimas del SARS CoV 2. Pero para el gobierno federal y el gobierno de Veracruz, sólo serán una cifra más de los muertos por Covid-19.

Somos cifras para el gobierno capitalista

Todas las tardes, desde que llegó la pandemia del coronavirus SARS CoV 2 a nuestro país, podemos ver en la televisión o a través de las redes sociales las conferencias que encabeza el subsecretario Hugo López-Gatell Ramírez en donde lo más destacado es la presentación de los índices de contagios confirmados, contagios acumulados, y muertos que de manera cotidiana ocurren a lo largo y ancho del país.

En una especie de Talk Show o Reality Show, donde cualquier cosa puede pasar para mantener en vilo a una audiencia que, si bien por momentos fue fan del experto epidemiólogo, hoy resulta cansado o por lo menos aburrido ser espectador de estas conferencias que han perdido además toda seriedad, que era el capital político que explotaba el gobierno de la 4T para mantener cautiva a su audiencia.

Sin embargo, esa falta de seriedad y la frialdad – algunos le llamarán “rigor científico” – con la que se presentan las cifras de contagios y muertos, contrasta con lo que viven a diario los obreros, los empleados y en general los trabajadores.

Porque para el gobierno los muertos sólo son cifras, números en las estadísticas, que no conmueven a los funcionarios que ven desde lejos, en sus espacios de poder, cómo cada día que pasa se suman centenas y centenas de personas fallecidas; pero justamente, esas personas tienen rostro, nombre y apellido, una familia, esperanzas y sueños truncados por las decisiones políticas de los responsables de la salud pública, que por lo menos, durante los últimos casi 40 años lo han desmantelado mientras nos venden la propaganda de que se toman medidas para fortalecer y mejorar el sistema de salud estatal.

Las víctimas de Covid-19 tienen nombre

Tanto Alberto como Jorge murieron de Covid-19. El contagio se dio en su centro de trabajo. En Transporte de Cargas Especializadas, hay un brote con 16 trabajadores infectados y por lo menos se sabe de tres fallecimientos. En Laguna Verde, CFE, según oficios dados a conocer públicamente por la dirección sindical de la Sección 134 del SUTERM, hay casi 50 trabajadores infectados y ahora por lo menos un fallecimiento.

Si podemos decir sus nombres, es porque los conocimos; si los mencionamos ahora, es porque de esta manera queremos reivindicarlos, reconocerlos como obreros, reconocerlos como nuestros, como compañeros de trabajo, como hermanos de clase, para que no sean sólo un número en las cifras oficiales de muertos por Covid 19 en México.

Jorge y Alberto no son responsables de su muerte, como no lo es ningún trabajador que se contagie por más que el gobierno insista en que la responsabilidad de cuidarse es de cada uno de nosotros. Ellos querían vivir, trabajaban para vivir, para mantener vivas a sus familias; ellos murieron porque se les obligó a trabajar sin suficientes medidas de seguridad, sin defensa sindical, sin importarle al gobierno ni a la patronal.

Váyase López-Gatell a asesorar a la OMS, váyase el gobierno de la 4T a ocupar un lugar en el Consejo de Seguridad de la ONU, aquí nos quedamos a vivir y a luchar los trabajadores que todavía estamos vivos, contra la patronal, contra los líderes sindicales charros, aunque para el gobierno federal sigamos siendo sólo números en sus estadísticas sobre la pandemia.

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