LAS VÍCTIMAS DURANTE LA PANDEMIA Y LA OMISIÓN PATRONAL

May 30, 2021 | Política

Durante la pandemia, la llamada «desobediencia civil» no aplicó para todos por igual, mientras que para el trabajador se le estigmatizó por no «acatar las medidas sanitarias», al patrón se le eximió de aplicarlas o no, aquí fue donde se evidenció que la «indignación» de las «buenas conciencias» tiene límites mediocres y solo sirvieron para encubrir la realidad social de la emergencia sanitaria

En el estudio «Impacto de los determinantes sociales de la COVID-19 en México» de la UNAM [Alejandro Cortés-Meda, Guadalupe Ponciano-Rodríguez. 4 de mayo del 2021] indica que en el ámbito laboral, las personas de bajo nivel socioeconómico tienen una representación desproporcionadamente grande en entornos de trabajo esencial como establecimientos de atención médica, granjas, fábricas, comercio, ambulantaje, transporte público, entre otros; el trabajar de estas ocupaciones representan una mayor probabilidad de exposición al SARS-CoV-2, debido a factores como el contacto cercano con el público y otros trabajadores, pero también destaca la imposibilidad de laborar desde casa, no tener licencia por enfermedad y un pobre acceso a servicios de salud.

«En nuestro país los trabajadores manuales y operativos, las amas de casa, los jubilados y pensionados representan el 94 % de los decesos, en tanto que el resto corresponde a profesionales, directivos y trabajadores del arte y espectáculos».

Otro estudio, también de la UNAM, «Mortalidad por Covid-19 en México. Notas preliminares para un perfil sociodemográfico» [Héctor Hernández de la serie de Notas de Coyuntura del CRIM UNAM junio 2020] es coincidente en señalar la afectación sanitaria y estructural que enfrentaron los trabajadores. El análisis revela que casi el 84 % de los muertos por Covid-19 se concentraron en 8 categorías de empleo entre las que destacan los no remunerados: amas de casa, jubilados y pensionados, empleados, de sector público, conductores de vehículos y profesionales no ocupados.

En este universo también están los que no «desempeñan un empleo» (no remunerados, jubilados y pensionados, y no ocupados, propiamente dicho), que en conjunto suman 46 % de las defunciones; más de la mitad de las muertes por Covid-19 ocurrieron en unidades médicas para población abierta (genéricamente denominadas de la “Secretaría de Salud” que pueden ser federales o pertenecientes a las secretarías de las distintas entidades federativas), «la población que acude a estos establecimientos, es la que no tiene cobertura médica ligada a un empleo formal. Evidentemente, se trata de población con grandes carencias».

Por otra parte, indica que el IMSS, que da cobertura de salud a más de la mitad de la población nacional, solo ha cubierto el 30 % de las defunciones registradas y en las unidades privadas no han ocurrido ni el 3 % de las muertes por Covid-19. El análisis concluye, y que es lo más significativo, que aún cuando los resultados presentados son de carácter preliminar, apuntan ya una tendencia, en términos del perfil demográfico y social de los mexicanos que sufren y habrán de sufrir la consecuencia extrema de este padecimiento».

Cabe recordar que en el documento «Resultados del impacto del Covid-19 en la actividad económica y el mercado laboral», del INEGI, resume lo acontecido por la emergencia sanitaria y la profundización de la crisis, pero también la omisión patronal en casa centro de trabajo, entre las que destacan: la ausencia de control de acceso de personal interno y externo a las instalaciones de la empresa, el incumpliendo de medidas sanitarias, no se minimizaron las reuniones presenciales, no ss dieron insumos para proteger a los trabajadores y tampoco se dieron a conocer campañas oportunas para difundir los protocolos sanitarios en las empresas.

Hace un año se publicó la investigación «Primera línea: Visualización de las ocupaciones con mayor riesgo de COVID-19»

[https://www.visualcapitalist.com/the-front-line-visualizing-the-occupations-with-the-highest-covid-19-risk/]

en la que se evalúa 100 ocupaciones y da una ponderación de cuáles tienen mayor riesgo de contagio ante el Covid en Estados Unidos, pero además las dificultades de quienes no pudieron quedarse en casa o gozar de teletrabajo.

«En un momento en el que muchos estadounidenses se preocupan por pagar sus facturas, los efectos de esta desigualdad pueden ser particularmente duros para quienes se encuentran en la parte inferior del espectro de ingresos. Si no pueden trabajar desde casa, estas personas probablemente enfrentarán mayores riesgos de salud además de sus dificultades financieras existentes»

Finalmente, a nivel regional hemos observado que las condiciones de los trabajadores ante la pandemia no escapan a la regla. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social, revela que durante la pandemia en el estado de Veracruz, particularmente en las zonas de Poza Rica y Coatzacoalcos, hasta el 26 de abril se encontraron 100 empresas que incumplieron con las medidas sanitarias y/o protocolos sanitarios frente a la pandemia de Covid-19. [https://observatoriolaboralolam.blogspot.com/2021/05/semaforo-verde-y-terrorismo-patronal.html?m=1]. Aunque la cifra puede ser mayor, dado el temor de los trabajadores por denunciar estos atropellos, en el contexto de la pandemia se evidencia que para la patronal los trabajadores son recursos desechables.

La «nueva normalidad» condenó a la penuria, y en otros casos a la muerte a la clase trabajadora en México, producto no sólo de la deficiente gestión para controlar la pandemia por parte del gobierno en turno, sino por la lógica patronal de obtener ganancias a costa de lo que sea.

Lejos de aplicar el distanciamiento físico en los centros de trabajo, en los cuales se requirió que se asegurase a todos los trabajadores un ingreso para cubrir vivienda, alimentación y servicios, la «estrategia» del gobierno, en todos sus niveles, tampoco se acató los referentes de prácticas de respuesta y recuperación a la pandemia [Guía Metodológica de Recuperación Socioeconómica Municipal en contexto de COVID-19, en la cual tiene como uno de sus ejes principales la «participación ciudadana» de forma activa]

Sin embargo, ante las fallas del gobierno, la clase política siempre apeló por la responsabilidad individual y culpar a la población por los contagios. Además de los muertos por Covid se tiene aún expuestos no sólo a los trabajadores del sector salud, sino a quienes por su naturaleza están bajo riesgo de contraer Covid y todo lo que ello implica.

Hasta el mes de noviembre del año pasado el IMSS expidió 1,682,514 Certificados de Incapacidad Temporal para el Trabajo (ITT) por posible Covid-19. En la Subdelegación Veracruz Sur se emitieron 29,416. La mayoría concentrándose después del sector salud, en los servicios, comercio, industria de la transformación y la construcción. [https://observatoriolaboralolam.blogspot.com/2021/01/la-pandemia-en-los-centros-de-trabajo.html?m=1]

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