Sí por México y Las elecciones de 2021: Competencia entre empresarios

Nov 25, 2020 | Política

Trabajadores

Hace unas semanas se anunció la formación de la organización Sí por México, dirigida por Claudio X. González y Gustavo de Hoyos y que, según datos proporcionados por sus dirigentes, congrega a más de 500 organizaciones, la mayoría empresariales, entre ellas la COPARMEX (Confederación Patronal de la República Mexicana). Recientemente se llevó a cabo el primer “congreso ciudadano” de Sí por México, donde participaron los dirigentes nacionales del PAN, PRI y PRD.

Como resultado de la reunión, los tres partidos políticos se comprometieron a impulsar la agenda de Sí por México, convocando desde ya a una alianza electoral con la finalidad de arrebatar a MORENA la mayoría en el congreso y la mayoría de las gubernaturas en disputa en la elección de junio de 2021, es decir, es una alianza anti morena y anti AMLO.

De la plataforma política de Sí por México destaca el punto denominado “Sí a una economía inclusiva que combata la pobreza y la desigualdad”, donde claramente se dice que se busca, entre otras cosas, garantizar la propiedad privada y el libre emprendimiento e impulsar la competencia. Lo que es Sí por México es una organización con una clara agenda empresarial, burguesa.

La COPARMEX lleva tiempo construyendo una estructura política para impulsar su propia agenda empresarial. En 2019 la revista Proceso dio cuenta de esto en su artículo del 3 de agosto, titulado La derecha empresarial alista su proyecto de nación. Parte de este trabajo político es reclutar por lo menos mil 320 líderes, convertirlos en “agentes ciudadanos del cambio” e integrarlos a la política a partir de 2021.

Por su parte, el gobierno socialdemócrata de AMLO ha hecho públicos los eventos de firmas de convenios y acuerdos para “impulsar la inversión y la economía” entre el gobierno federal y el CCE (Consejo Coordinador Empresarial). Así las cosas, se presenta una imagen de dos organizaciones empresariales, COPARMEX y CCE, con posiciones encontradas sobre el gobierno morenista, lo que puede interpretarse como una pugna interburguesa.

Aunque el CCE ha respaldado públicamente al gobierno federal actual en varias ocasiones, existen puntos donde sus posiciones políticas y económicas coinciden plenamente con la COPARMEX. Tal es el caso de la oposición de ambas organizaciones empresariales a eliminar el outsourcing, o el respaldo a las propuestas para ampliar la edad de jubilación de los trabajadores. Pero lo principal es que las empresas que conforman tanto la COPARMEX y el CCE explotan a los trabajadores de la forma más salvaje. En todos estos temas y en estas prácticas, son un mismo frente.

La democracia es de clase

A pesar del repetido discurso de la democracia como ideal político de la sociedad, la realidad es que en esta democracia el trabajador no dispone de tiempo, recursos económicos ni tiene organizaciones para participar activamente en la política e impulsar medidas que le beneficien directamente.

Es claro que los burgueses gozan de recursos económicos (los hay en abundancia), tienen el tiempo suficiente para organizar reuniones con los principales dirigentes de los partidos políticos e incuso, pueden negociar con ellos puestos clave en la burocracia para impulsar la agenda de su interés.

La actividad política y el cabildeo de los organismos empresariales y de los empresarios, contrasta enormemente con la experiencia personal de millones de trabajadores en el país, que, sin prestaciones, con un salario mísero, sin un contrato definitivo, subcontratados, con jornadas laborales de 12 horas o, en algunos casos, dos empleos (lo que les lleva a laborar hasta 16 horas diarias) con traslados de entre dos y tres horas a los centros de trabajo y con todos los problemas sociales que estas condiciones desencadenan, se ven imposibilitados de múltiples formas para intervenir en la política.

A causa de estas deplorables condiciones de trabajo, el trabajador está impedido para dedicar tiempo y esfuerzo no sólo a la política, sino a todo tipo de actividades extra laborales: deportivas, culturales e incluso familiares. La otra traba son los recursos económicos, que, si apenas son suficientes para la subsistencia de los trabajadores y sus familias, es claramente imposible que alcancen para otros gastos.

A lo anterior hay que agregar el que los sindicatos están secuestrados por dirigentes que benefician sólo a una pequeña cúpula, cuya permanencia en el cargo depende del servilismo a los patrones y al gobierno en turno, además del empleo descarado de tácticas electorales fraudulentas y criminales para mantener las dirigencias.

Con las diferencias tan marcadas en la posibilidad de intervenir en la política, la economía y en las decisiones de gobierno, cabe preguntarnos, ¿Qué libertad política y democrática tenemos los trabajadores? A la luz de los acontecimientos, la respuesta parece sencilla: en junio de 2021 podremos elegir entre los candidatos de COPARMEX y los del CCE.

Share This