TRABAJADORES PALESTINOS, LA OTRA SEGREGACIÓN

May 18, 2021 | Política

Por Álex Aguilar Rojo

La nueva agresión que enfrenta el pueblo palestino por parte de la fuerza militar de Israel ha tenido como objetivo la destrucción instalaciones civiles provocando la muerte de decenas de personas, entre ellos niños.

Sin embargo, los palestinos vienen padeciendo una serie de embates en el ámbito laboral hasta grados deshumanizantes, donde la burguesía israelí no solo aprovecha su situación de ocupante, sino también su posición de clase explotadora de fuerza de trabajo.

La OIT recopiló en su informe «La situación de los trabajadores de los territorios árabes ocupados» (2019) las condiciones en que viven el proletariado palestino; apunta que el creciente número de asentamientos y de medidas que restringen cada vez más la movilidad de los palestinos no favorece la paz, incluso, la actual tensión e intentos de diálogo no sólo no garantiza la estabilidad, sino que puede agravar la situación.

En Gaza, casi todas las mujeres y los jóvenes están desempleados. La OIT considera que el mercado de trabajo de Gaza y de la Ribera Occidental podría prosperar en tanto «no existe ninguna razón endógena que justifique su declive económico y sus altos niveles de desempleo».

Y es que tan solo unos 127,000 palestinos trabajan actualmente en Israel y los asentamientos, dos tercios de ellos están en el sector de la construcción siendo de los más prósperos. En los últimos diez años el aumento del empleo de palestinos en este sector se ha cuadruplicado, pero no en condiciones óptimas.

«Lamentablemente las condiciones y procedimientos que rigen este tipo de empleo no parecen haber mejorado. Los permisos siguen estando vinculados a un empleador. Predominan los agentes de intermediación laboral que siguen cobrando una parte considerable del salario de los trabajadores por una transacción de la que se podría prescindir si los mercados funcionasen correctamente y el trabajo de los palestinos en Israel estuviese regulado de forma ordenada y coordinada».

A esto se suma el número de muertes y accidentes del trabajo en las obras de construcción israelíes y que sigue siendo superior al de otros muchos países desarrollados. En 2018, un total de 38 trabajadores, de los cuales más de un tercio eran palestinos, perdieron la vida en obras de construcción israelíes, a menudo debido a la instalación de andamios defectuosos. Para el el primer trimestre de 2019 el número de accidentes de trabajo mortales en Israel ascendía a 19, y de ellos diez se produjeron en obras de construcción. La mayoría de las víctimas eran palestinos.

Las causas son estructurales y de la tendencia a la precarización, ya que van desde un control y sanciones insuficientes de las infracciones hasta la falta de sensibilización y la fatiga de los trabajadores, llegando estos incluso agotados a sus lugares de trabajo, debido a que tienen que trasladarse de la Ribera Occidental muy de madrugada y someterse a agotadores procedimientos de control en los cruces fronterizos.

El mercado de trabajo palestino se deteriora debido a las tendencias económicas generales pues varios de sus indicadores apuntan a un notable empeoramiento. La población en edad de trabajar aumentó a 82,000 personas, mientras que la fuerza de trabajo sólo aumentó en 19,600 personas, lo que se traduce en una disminución de la tasa de participación en la fuerza de trabajo, que cayó hasta el 43.5 % (la décima más baja entre 189 países del mundo), y en una disminución de la tasa de ocupación, que descendió hasta el 32 %, esto es, la segunda más baja del mundo

Además de las 340,000 personas desempleadas, hay otro grupo muy numeroso y creciente de mano de obra subutilizada, que aumentó a 135,000 en 2018. Se trata esencialmente de los trabajadores «desalentados», es decir, personas que están disponibles y dispuestas para trabajar, que han buscado trabajo recientemente, pero que desde entonces han abandonado la búsqueda debido a las condiciones del mercado de trabajo, incluida la falta de oportunidades adecuadas de empleo.

El número de trabajadores «desalentados», sector que también se conoce como desempleo oculto, aumentó en un 78 % en 2018 hasta alcanzar las 83,000 personas de las cuales la mayoría se encuentran en Gaza, en la que los segmentos más desfavorecidos son las mujeres y los jóvenes que, sumados, constituyen dos tercios de la población en edad de trabajar.

Los empleos en los asentamientos se concentran principalmente en la rama de l agricultura, las empresas industriales, la construcción y en trabajos bajo la supervisión de las autoridades municipales israelíes, empleos están en el umbral de la informalidad, donde destacan que pagan remuneraciones inferiores al salario mínimo, contrataciones no reglamentarias y hasta casos de trabajo infantil, sobre todo en los asentamientos agrícolas, tal como la OIT afirma en su reporte «las perspectivas de futuro para los trabajadores palestinos son sombrías».

«En ninguna otra parte la situación de los trabajadores y las trabajadoras, o de los aspirantes a un empleo, es tan nefasta como en Gaza. Si se mantienen las tendencias actuales, la mayor parte de la fuerza de trabajo se quedará pronto sin empleo. Los que tienen empleo a menudo carecen de protección y de ingresos estables. El bloqueo impuesto por Israel desde hace doce años ha diezmado la base productiva de Gaza y mermado las oportunidades de empleo. La economía de Gaza está cayendo en picado. En estas condiciones, no está claro qué medidas, de haberlas, podrán detener el derrumbe».

En el fondo de la precarización

En este escenario los palestinos dependen del mercado laboral israelí, lo cual los vuelve extremadamente vulnerables ante diversas formas de sobre-explotación, tanto así que es muy probable que el impacto que ha tenido la pandemia en la economía palestina aumente la dependencia a Israel para la búsqueda de empleo, lo cual afectará negativamente a los derechos de los trabajadores.

Así afirma el documento «Los trabajadores palestinos en Israel y los asentamientos. Los trabajadores palestinos en Israel y los asentamientos» de la Confederación Sindical Internacional (CSI) organismo que detalla que en abril del 2020, más de 453,000 trabajadores palestinos habían perdido sus puestos de trabajo y más de 115,000 familias se sumieron en la pobreza.

Y es que como se ha observado, la ocupación israelí implica trabas a la movilidad física de los trabajadores, ya que los asentamientos ilegales está estrictamente controlado a través de un represivo sistema de permisos, controles de seguridad y puestos de control, en tanto que las empresas israelíes solo pueden emplear ‘legalmente’ a palestinos con permisos de trabajo válidos.  En 2019, de los 133.000 trabajadores palestinos en Israel y los asentamientos ilegales, aproximadamente 94.000 tenían permiso de trabajo.

Dichos permisos se expiden para un período máximo de 6 meses, pero los patrones o los servicios de seguridad de Israel pueden anularlos arbitrariamenteen cualquier momento, ya que la patronal israelí amenaza continuamente con anular los permisos para disciplinar a los trabajadores que se afilien a sindicatos, exijan sus derechos o participen en cualquier tipo de actividad política, «el aparato de seguridad de Israel también utiliza los permisos y el acceso de los trabajadores a su medio de subsistencia para extorsionarles políticamente».

Otro aspecto es que se les considera como «trabajadores de segunda», debido a que se establece una discriminación salarial entre los trabajadores palestinos y sus colegas israelíes. En 2018, a algo más de la mitad de los trabajadores palestinos (el 50,2%) con permisos se les retuvo el impuesto sobre la renta, lo cual revela que a un gran número de estos trabajadores no se les pagó el salario mínimo israelí de 1.657,54 USD en el sector de la construcción y de 1.568,74 USD en otros sectores.

«Los trabajadores sin permiso se enfrentan a la incertidumbre y humillación de tener que vender su trabajo a diario, por lo que no pueden asegurarse unos ingresos mensuales, viven en un estado constante de ansiedad y son vulnerables ante una amplia variedad de formas de explotación. El empleo de mujeres y niños indocumentados está especialmente extendido en las explotaciones agrícolas del valle del Jordán ocupado, donde los  salarios oscilan entre los 14,76 y los 20,67 USD al día».

Según la Federación General de Sindicatos Palestinos (PGFTU), algunos trabajadores de los asentamientos acaban con un salario mensual que asciende a la irrisoria cantidad de 236,22 USD.

Así también, otros organismos reconocen la situación del pueblo palestino. El Banco Mundial calcula que el 30% de las familias de Cisjordania vivirá por debajo del umbral de la pobreza, una cifra muy superior al 14 % anterior a la pandemia. Los datos auguran un futuro todavía más crudo para la población de Gaza, donde se espera que el 64 % de las familias vivirán en la pobreza una cifra que va a la alza luego de la emergencia sanitaria.

Por ello, es necesario desde cada trinchera en la que estemos, exigir un alto a la agresión del ejército israelí que avanza militarmente sobre la sangre de civiles, por lo que suscribimos el llamado de la Federación Sindical Mundial, que en palabras del secretario general Georges Mavrikos, hace un exhorto a los trabajadores:

«Hacemos un llamamiento urgente: Que todos apoyen de todas las maneras posibles la lucha Palestina en todas partes. Jerusalén Este es la capital eterna de Palestina. Condenen la barbarie israelí y la hipocresía de EEUU, la OTAN, la Unión Europea. Los imperialistas igualan a los agresores con las víctimas. Igualan a las víctimas con los asesinos. De esta manera apoyan a Israel. Estamos con el derecho del pueblo Palestino a un estado independiente con sus propias fronteras. Las incursiones israelíes contra civiles y niños deben cesar inmediatamente».

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