UNA DEMOCRACIA BASADA EN LA EXPLOTACIÓN, DESDE LA PRECARIEDAD VOTAN LOS TRABAJADORES

Jun 9, 2021 | Política

En el año de pandemia (del primer trimestre de 2020 al mismo periodo de 2021) la población ocupada «cayó» en 2.1 millones de personas al pasar de 55.1 a 53 millones; la ocupación ha caído casi 10 veces más en comercio y servicios que en la industria.

En este panorama, lo que resulta curioso es en los índices de productividad laboral global de la economía, que al Segundo Trimestre del 2020 (justo en el peor punto de la crisis económica) si bien disminuyó el PIB, no fue así con el Índice de Productividad Laboral la cual se mantuvo en los registros más altos de este sexenio, 102.2 puntos; esto sugiere que la población ocupada que se quedó activa en los centros labores fue «exprimida» en ese periodo.

No sería arriesgado afirmar que la Productividad Laboral registrara una tendencia a la alza en las próximas publicaciones del INEGI, una vez que las crisis tienen una fórmula sabida… mayor explotación.

Según la última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, Nueva Edición (ENOEN) del INEGI, la Población económicamente activa (PEA) tuvo un recuperación al pasar de abril del 2020 al mismo mes de este año en 12,658,857 personas en el país, sin embargo, también el nivel de la desocupación abierta tuvo un incremento de 573,831 habitantes para colocarse en un estimado de 2,676,263 personas, lo que representó una tasa de 4.7 % de la PEA, misma tasa que la de abril de 2020, justo en el punto más crítico del confinamiento del país, es decir, entre los trabajadores la crisis quedó para quedarse.

Y es que la Tasa de Presión General, la cual en los criterios del INEGI incluye además de los desocupados a los ocupados que buscan empleo, se ubicó en 9.1 % con respecto al PEA lo que significó un alza frente a la de 8.2 % en el mismo mes de 2020, fenómeno propio del Ejército Industrial de Reserva que influyó en las ya precarias condiciones de los trabajadores como veremos a continuación.

A pesar de la ligera recuperación económica, los trabajadores atraviesan la exacerbación de la precariedad. En este comparativo (abril 2020 a abril 2021) destaca el incremento de trabajadores con salarios mínimos. El año pasado, quienes ganaban de uno y hasta dos salarios, sumaban 26,030,384 personas; para este 2021 fueron 33,612,652 trabajadores, un salto del 29.1 % en un año.

No solo la Población Económicamente Activa pasa un periodo de «proletarización», ya que los trabajadores subordinados y remunerados pasaron de 31,941,720 a 37,804,376 personas, sino que también los minisalarios (menos de dos salarios mínimos) se hacen más presente entre los asalariados ya que la proporción pasó del 81 al 88 %.

Otro sector de los mismos trabajadores fueron aquellos que no reciben ingreso por diversas situaciones, que al ser un problema que pudo derivarse de paros técnicos, suspensión temporal de pagos o insuficiencia momentánea de salarios por parte de la patronal y pudo resolverse, el segmento aumentó de 1,257,482 a 2,862,501 personas (un alza del 2.3 %). En contraparte, quienes ganaban más de 5 salarios mínimos, el número de redujo en un -0.8 % pues la cifra pasó de 1,170,553 a 1,086,062 trabajadores con ese ingreso.

La jornadas laborales se hacen más extensas. En un estudio publicado en mayo de este año [https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0160412021002208] la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que existe evidencia de que las jornadas mayores de 55 horas a la  semana implican mayores riesgos de sufrir cardiopatía isquémica o accidentes cerebrovasculares en comparación con las personas que trabajan en horas estándar (35-40 horas a la semana). «El número de personas que trabajan muchas horas en todo el mundo ha aumentado con el tiempo, hasta llegar a unos 479 millones de trabajadores, es decir, el nueve por ciento de la población mundial».

El mercado laboral en México sigue esta tendencia, al menos en la expansión de horas trabajadas. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, Nueva Edición, estima que el número de trabajadores que tenían jornadas de 35 a 48 horas subió de 13,028,009 a 23,771,295 personas (12.9 %) y quienes cumplen más de 48 horas a la semana casi se duplicó 7,623,301 a 14,094,187 trabajadores, lo que en relación al total de remunerados significó un alza entre ambos grupos de 48.3 al 69 %. 

A todo esto la patronal, a través de la Coparmex, el CCE, la Concanaco, Canacintra y demás organismos satélites de la burguesía, promueven hasta la náusea el voto y la «participación ciudadana», lo que en vista de las condiciones de explotación que atraviesan los trabajadores recurren a embaucar a la población con el circo electoral, donde los ganadores son los mismos de siempre y los perdedores somos los asalariados.

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