Dengue, virus que ataca a una sola clase

May 31, 2020 | Política, Salud

Dengue virus que ataca a una clase

2009 fue testigo de una epidemia de dengue que se desató en el estado de Jalisco. Aquel año la Secretaría de Salud de Jalisco se vio obligada a reconocer de manera oficial 48 muertes a causa de esta enfermedad, sin embargo, la mayoría de defunciones fueron atribuidas a complicaciones relacionadas con el dengue como daños al corazón o pancreatitis, pero que no quedaron en los registros epidemiológicos.

A diez años de esto, nuevos casos de dengue atestan los centros de salud de los últimos meses del año pasado. A pesar de que el alto índice de muertes por esta causa debió sentar un precedente para mantener una vigilancia férrea en este tema, las cifras señalan que en 2019 ya se ha rebasado la cantidad de afectados por dengue del 2009, con 10 mil 054 infectados y 25 muertes confirmadas, contra 4 mil 919 infectados. Siendo la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) el municipio con mayores afectados, acumulando el 37% de casos confirmados.

No obstante, si prestamos atención a las colonias con mayor concentración de casos; Atlas,Oblatos,Santa Cecilia,Ferrocarril,Huentitán El Alto, Huentitán El Bajo,Analco,Constitución, Villas de Guadalupe,Miramar,Lomas de Tabachines,Las Huertas yla Jalisco, por mencionar algunas; nos daremos cuenta que además de los factores químicos y biológicos, interviene también la desigualdad económica y social.

La ZMG se encuentra, al igual que el resto de ciudades en el capitalismo, organizada de acuerdo a parámetros clasistas. Algunos ejemplos de ello son la gentrificación y exclusión de la clase trabajadora a barrios caracterizados por la falta de acceso a recursos y servicios, la inseguridad, la presencia de focos de infección y/o contaminación, la falta de cobertura de campañas preventivas y en el caso particular del dengue las constantes inundaciones que asolan a los barrios trabajadores.

Aunado a esto el gobierno ha brillado por su negligencia, no sólo por los intentos constantes de desestimar la crisis y evitar a toda costa una alerta sanitaria, sino también por la falta de seguimiento de los protocolos establecidos al no haber realizado las fumigaciones de rutina en los últimos años, causa importante para la reincidencia de la epidemia, e incluso el haber aplicado insecticidas caducos una vez desatado el problema, que lejos de afectar a los mosquitos los volvió potencialmente inmunes a futuras medidas químicas.

Pero el uso de deliberado de insecticidas está lejos de ser una solución favorable, ya que afecta no solamente a los mosquitos, sino a más tipos de insectos, lo cual compromete de manera significativa el equilibrio ambiental de la escasa fauna que ha podido adaptarse a las condiciones urbanas. Tampoco las medidas que sostienen que la causa del problema son los hábitos de la población, con lo cual se busca deslindar al Estado de su responsabilidad.

La verdadera raíz del problema es el capitalismo; y no sólo porque los intereses de la clase que gobierna sean opuestos a las necesidades de los trabajadores, sino porque incluso el problema rebasa sus límites históricos. Actualmente podemos ver cómo el desarrollo científico y tecnológico en beneficio de la sociedad se ve comprometido por la lógica de la obtención de la máxima ganancia. Se vuelve insostenible para un sistema de producción basado en la explotación el garantizar un estado íntegro de bienestar, ya que para el capital es necesario extraer el mayor beneficio de todos sus recursos, agotar en su totalidad los alcances de las mercancías (medicamentos o fármacos, por ejemplo) antes de sustituirlos por otros mejores.

El problema del dengue es colectivo, por lo cual no se le pueden anteponer soluciones individuales, sobre todo en un contexto donde las acciones de cada quien se ven obstaculizadas por las condiciones desfavorables. Para atender a un problema de tal magnitud es necesaria la participación de la sociedad en su conjunto; para lo cual es indispensable la organización democrática de los afectados y la planificación económica para el acceso a la diversidad de recursos que ayuden a combatir dicha enfermedad. Es indispensable la toma del poder político, del Estado, por la clase trabajadora; es indispensable el socialismo-comunismo.

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