Con la reciente incursión militar de los Estados Unidos en Venezuela, el secuestro del presidente Nicolás Maduro y el camino iniciado para tener un gobierno títere en el país sudamericano, se han encendido las alarmas en Latinoamérica ante la posibilidad de que el hecho se repita en otras naciones.
Lo ocurrido en Venezuela debe denunciarse y se deben movilizar las fuerzas de izquierda rechazando toda injerencia imperialista en la región, pues la soberanía reside en los pueblos y sólo a ellos corresponde definir el camino y futuro de sus respectivas naciones.
Dicho lo anterior, en el caso mexicano, los movimientos populares harían mal en plegarse a la narrativa del morenismo. Los fariseos cuatrote, buscan instalar como real, la posibilidad de que tropas estadunidenses intervengan en México para combatir a los cárteles de la droga y, peor aún, los vocingleros de MORENA refieren una intentona golpista fraguada por todo lo que está fuera de su control. Herederos del maniqueísmo priísta de la unidad nacional, se montarán en el caso venezolano para decir que cualquier movimiento social que busque debilitar a su gobierno, le hace el juego sucio a la derecha golpista y a la amenaza fascista.
Continuando con su obtusa manipulación ideológica, intentan meter en el mismo redil a la política burguesa del PRI, PAN y sectores académicos, intelectuales y empresariales conservadores y reaccionarios; con la política popular de los movimientos sociales que abarcan desde maestros, campesinos, indígenas y estudiantes, hasta los anticapitalistas y socialistas. Así, pretenden anular toda manifestación legítima de descontento y todo esfuerzo por encauzarlo en una vía de izquierda y revolucionaria. Desde ahora hay que denunciar y combatir este intento de manipular la configuración de las fuerzas políticas del país.
Los EEUU están lejos de una injerencia en nuestras tierras porque el gobierno mexicano, a diferencia del régimen venezolano, está plegado totalmente a sus intereses económicos y geopolíticos. En la actual escalada imperialista, desde AMLO, el morenismo se decantó por el polo de los EEUU frente a China y Rusia; es evidente que Venezuela estaba del otro lado.
Con Venezuela, el mensaje que los Estados Unidos mandan al mundo y a América Latina en especial, es de alineación a sus intereses. Ya no hay espacio para potencias de otros hemisferios en América. Los recursos naturales y materias primas deben estar a su disposición para fortalecerlos frente a China, la principal amenaza a su burguesía. Sin embargo, el morenismo ya había entendido el mensaje; nada nuevo para ellos, pues se han encargado de cumplir con todas las exigencias del vecino del norte. La lección no es para Sheinbaum. El que sabe leer comprenderá la verdadera lección: ser como Sheinbaum y estar a salvo.
La verborrea trumpiana machaca con el control que tienen grupos del crimen organizado de distintas zonas del país, pero como hizo AMLO con la migración, la administración actual le ha presentado números positivos a Trump: récord en incautación de drogas y detenciones de criminales de distintos cárteles. Claro que en esta estrategia no importa la vida diaria del pueblo; nosotros seguimos expuestos a todas las lacras del crimen organizado y ponemos a los muertos y desaparecidos, pero las cifras agregadas son suficientes para que Trump haga campaña con los estadunidenses por haber frenado la migración y combatir el tráfico de drogas. Todo realizado por los gobiernos morenistas con sólo chantajearles con el T-MEC y los aranceles.
También estamos lejos de una incursión militar porque, simplemente, no hay necesidad de ella. Tal medida podría causar inestabilidad política en momentos que no hace falta, pues nuestro país es un magnífico mercado para los monopolios estadunidenses, con un gobierno estable que les otorga las condiciones económicas y sociales necesarias para que sus negocios prosperen. No hay, pues, ningún incentivo para que tropas yanquis marchen sobre México, porque el morenismo guarda, gustoso, los intereses de su burguesía.
¿Qué deben hacer los movimientos populares?
Rechazar la falsa narrativa de la amenaza golpista y fascista, ya que nada hay de eso. Contra ella, estos movimientos deben mantener su denuncia de todas las carencias sociales, mostrando la realidad que padecemos los de abajo: pobreza, marginación, violencia, falta de servicios, rezago educativo, explotación, corporativismo, charrismo sindical, opresión, discriminación, corrupción y tantos problemas más.
No hay amenaza golpista ni fascista interna ni externa. Hay que desestimar la falsa disyuntiva de MORENA sobre cerrar filas con el gobierno o ponerse del lado del conservadurismo y la reacción. Los movimientos populares deben mantenerse combatiendo a toda la política burguesa, incluido el morenismo, porque es incapaz de resolver los problemas que golpean diariamente al pueblo.

